jueves, 8 de abril de 2010

MIRYAM



Bajo la luna sin párpado
quisimos asir lo impermanente.
en la incontenible urbe,
pasiones como espadas
se afilaron en fragua inexperta.
Heridas que hablan tristeza.
Conclusiones arrogantes
del color del hielo
son la luz abrumadora de la desmemoria.

Mas queda, sí, la flor fecundada
por la sonrisa del agradecimiento.


1 comentario:

MIRYAM dijo...

Es bello...y tan cierto a la vez.
Gracias B.