jueves, 15 de abril de 2010

FRANCIS WOLFF: EL PARANGÓN

El pasado domingo 11 de abril, en Sevilla, Francis Wolff, catedrático de la Sorbona, se presentó como pregonero para la feria andaluza de este año. Donde ya antes han fungido esa función Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa.
El filósofo francés se ha significado por su resuelta DEFENSA y APOLOGÍA de la corrida de toros, ante el ataque frontal del nacionalismo catalán y numerosos animalistas con dinero de asosiaciones anglosajonas.
En su obra "50 razones para defender la corrida la toros", hecha a partir de la FILOSOFÍA CLÁSICA, que descubre rasgos PEDAGÓGICOS en la lidia -en contraste con las acusaciones de sadismo, degradación moral y deshumanización flagrante que, gratuitamente, nos atribuyen los antitaurinos.
Conforme la idea platónica, el torero con 'T', afirma Wolff, es una idea que tarde a tarde se hace realidad en el ruedo. Encarnada en un hombre común, provisoriamente transformado en un ente moral que busca la belleza al precio del riesgo. Como quería Aristóteles, esa idea encarnada ha de amoldarse a la materia bruta -el toro y la fuerza de su embestida-, para someterla y sublimarla de acuerdo con su inteligencia y personal expresión -he aquí la razón por la que el toreo es un arte. Además, el torero auténtico da lecciones de estoicismo, de cómo la tranquilidad del alma es capaz de sobreponerse a la violencia del cuerpo.
Por último, el aficionado profesa el epicureísmo, porque se acerca a la corrida con espíritu gozoso, sin dejar por ello, de reconocer que, como todo lo que tiene profundidad humana, el toreo encierra amenazas desconocidas que podrían dar margen a la Tragedia.
Para terminar, Francis Wolff sintetizó en una sola, las 50 razones de su libro: "Reclamemos SIN COMPLEJOS, nuestro derecho a ir a los toros, simplemente porque nos gustan. Y llevemos a nuestro padre, a nuestro hermano, a nuestro amigo, a nuestros primos catalán y gallego. Allez, Sevilla! Para esta ardorosa empresa, puedes contar con el ejército francés del Norte".
Y se armó una tremolina, digna de la Maestranza, con sombreros, puros y Puerta del Príncipe.

Es impresionante ver cómo la Francia taurina le da lecciones de organización a España, con su anquilosamiento, sus pugnas internas, donde ocupan lugar turbios manejos de despacho.

Taurinos, aprendámonos de memoria este nombre, Francis Wolff, francés, quien se suma a nombres distinguidos como Christian Montcouquiol, Sébastien Castella y Denis Loré.
Soy taurino y qué, hijos de puta, ¡Viva la Fiesta Brava!






















No hay comentarios: