domingo, 7 de febrero de 2010

PEARLS BEFORE SWINE



Cómo me gustaría ofrecer durante el medio tiempo del estúpido tazón ( sin el súper) de los gringos, un espectáculo de verdad artístico.

Matar a un toro, después de una inefable lidia épica, de goce estético inasible, y hacer chorrear la sangre de esta maravillosa bestia hermosa, sobre las jetas sebosas de ese asqueroso pueblo. Para que de este modo, esos imbéciles tengan una pequeña noción de lo que es la verdadera vida.

No el consumismo hueco que sus vidas nos venden. Aunque lo mejor es no arrojar rosas a los cerdos.

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