jueves, 16 de julio de 2009

MEXICONTRADICTIONS

Triste imagen, aquélla de los pordioseros indígenas que yacen sobre las aceras de la ciudad, simbolizando el recuerdo del campo abandonado. Visiones tan rancias, frías, como los héroes o vacas sagradas de la plástica nacional, hoy muertos todos.
Hay en Bellas Artes, actualmente, una exposición de la pintora polaca Tamara de Lempicka, también muerta. Interesante. Entre las pinturas figura, sin embargo, un cuadro sobre una joven morena, con blusa desgarrada, rostro famélico, costeña, triste, ojos distantes, sombrero de palma, bajo el sol. La obra se llama “Muchacha mexicana”. El resultado es chocante. Esa pintura sólo aporta la misma visión, saturada de los estereotipos en boga, tan idolatrados por los extranjeros “artistas” afincados en este país en los cuarenta.
Cuando vemos los cuadros de pintores nacionales como Siqueiros, Goitia, Zárraga, Herrán, etc. de la misma temática que aquel cuadro de Lempicka, siempre hay tendencia a decir: “Ah, qué pintoresco es nuestro pueblo”. Pero cuando un extranjero hace el mismo tipo de trabajo, la verdad, como dijo Oscar Wilde, nos salta a la yugular, y apenas, con voz baja, decimos: “Caray, qué jodidos estamos”.
....Nada ha cambiado.

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